07 mayo 2014

Muerte y resurrección

Siendo honestos, soy un desastre con la gramática. Quien me conoce sabe de lo que estoy hablando. Me encantaría saber contar historias, que una hoja en blanco dejara de ser algo inerte para convertirse en algo vivo, algo que hable de épocas pasadas que nunca he vivido, que te muestre lugares en los que nunca he estado, que presenten a personas que no conozco...pero cada uno tiene que conocer sus limitaciones y yo sé cuáles son las mías. Aunque no por ello dejará de estar en mi lista de "cosas pendientes en la vida".
Tampoco es que lo haya intentado en serio, pero siento que a nadie le puede interesar lo que yo tenga que contar y siempre que lo leo después me parece una auténtica bazofia. 
En algunas ocasiones no pretendo hacer nada especial, tan solo grabar con palabras algún sueño que he tenido, como si fuera un diario. Pero nuevamente lo desestimo cuando hago una lectura final completa. 
Hoy entré en uno de esos borradores del blog, esos que se crean cuando escribes una nueva entrada y nunca es publicada. Queda ahí guardada hasta que la publicas o la eliminas. La cuestión es, que antes de borrarlas, entré en una de ellas para recordar de qué trataba y me di cuenta de que no estaba tan mal. Fue algo que en su día me apeteció compartir pero por vergüenza a que mis palabras fueran leídas por ojos extraños quedó en el olvido. Hoy he decidido recuperarla y mostrarla.


Muerte y resurrección



Anoche mis miedos me encontraron. Un sueño horrible me despertó a las 5 de la madrugada. Bueno, en realidad debo llamarlo pesadilla. Esos que tratas de ignorar con todas tus fuerzas pero sabes que están ahí. Siempre lo estarán y con los años creo que irán ganando terreno.


Desde que era una niña he pensado mucho en la muerte, en la mía propia y la de mis seres queridos. No entendía la idea de que un día, de repente, no pudiera ver a mis padres, a mi hermano o a mis abuelos. Una noche recuerdo que me puse a llorar porque no podía dejar de pensar en ello. Debía de tener 6 años. No creo que fueran sueños propios de esa edad. Fui a la habitación de mis padres y, aunque era muy pequeña, recuerdo que no quise decir el motivo real de el porqué estaba llorando, quizá porque algo me decía que no me comprenderían (y porque tampoco yo sabía cómo explicarme) y aprovechando que había tormenta les dije que tenía miedo de los truenos. Eso me aterraba y aún lo hace. Y mucho. No puedo evitar sentir un escalofrío al pensar ahora mismo en ello y eso que con el tiempo he aprendido a controlarlo.


Pero esto no es nada nuevo en la historia del ser humano, ¿verdad? Es el mayor miedo con el que vive: miedo a desaparecer para siempre. La cuestión de si habrá “algo” después de la muerte es la mayor de las preguntas que se ha hecho el hombre desde que es hombre.

Hace unos días escribía en mi muro de facebook esta cita: {Aprecia lo que tienes, antes de que el tiempo te enseñe a apreciar lo que tenías}. Siempre he presumido de saber valorar las pequeñas cosas, los pequeños gestos, el día a día. Pero, a veces, es imposible ponerse en esa situación realmente. Pero anoche, fue la segunda vez en mi vida que he perdido a alguien y lo he recuperado. Esa es la sensación que tuve al despertar, el de tener una segunda oportunidad para apreciar al 100% lo que tengo. Fue tan real… que duele.


La primera vez que realmente soñé con la pérdida de alguien, y no con la muerte como mero concepto,  fue hace unos cuatro años. Soñé que mi hermano había tenido un accidente de coche. Vi su seat Toledo rojo estampado contra un árbol. Lo siguiente que recuerdo de aquel sueño es a todo el mundo dándome su pésame y no sabiendo muy bien como acercarse a mí. Yo actuaba con naturalidad, como si nada hubiera pasado. La gente me preguntaba: ¿Qué tal estás? Y yo siempre respondía que bien, y que por qué me hacían esas preguntas. Y alguien me dijo: ¿es que no recuerdas lo que ha pasado? Y en ese momento, como si todos los recuerdos de los dos últimos dos días me vinieran a la cabeza me di cuenta de que mi hermano había muerto. ¡No, noooo, no podía ser!, ¿cómo iba a ser eso posible? Mi hermano ¡No! ¡Imposible!


Entonces comencé a llorar y llorar…hasta que desperté. Desperté y pensé: “¡Dios, ha sido solo una pesadilla! ¿O no? ¿Y si ha pasado de verdad todo esto hace dos días?

Juro que no estaba segura de cuál era la realidad. Mientras seguía llorando me levanté de la cama y entré en la habitación de mi hermano. Ahí estaba él, ajeno a todo aquel embrollo, durmiendo tranquilamente. No pude evitar ir corriendo, echarme encima de él y dándole un abrazo decirle que le quería mucho.
Os podéis imaginar el susto de mi hermano. Realmente pensaba que me había pasado algo espantoso pero le dejé noqueado cuando le di un beso en la mejilla. Eso sí que le descolocó, porque yo no soy muy dada a esas muestras de cariño.
Volví a la cama con un alivio que no os podéis imaginar, aunque la llorera no se me pasó hasta un rato después. Para mi el sueño fue como una experiencia real.


El sueño de anoche tenía algún matiz diferente. Había hechos que no me parecían tan coherentes pero aun así…fue duro.


De repente llegaba a casa (una casa que no era la mía ni conocía) y note la tristeza en el aire. Pregunté a laspersonas que estaban presentes qué ocurría pero nadie me respondía. Entonces supe de qué se trataba. Subí corriendo las escaleras buscando a mis padres pero solo encontré a dos amigos de mi hermano (cosa que no entiendo por qué estaban en mi sueño). Seguí buscando sin resultado hasta que comprendí que se habían ido. La idea de su muerte estaba implícita en ese pensamiento. Y de nuevo sentí ese terror de saber qué no podrás volver a verles.

Y después….les recuperé. Desperté.


Durante el día siguiente no me lo podía quitar de la cabeza. Les llamé y les invité a cenar a mi casa. A estar un rato con ellos. Y al final… incluso se quedaron a dormir ;)
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